miércoles, 29 de agosto de 2007

Parentesis

Son las 4 de la mañana. El coche en cuarta pero circulando a unos 40 Km/h. Pongo el intermitente y giro. Ya estoy en la avenida, custodiada por grandes pinos a diestra y siniestra. Grandes pinos que entrelazan sus ramas impidiendo que la luz de las farolas o la de la luna llena ilumine minimamente el paseo. Cuando entraba tenia claro lo que le iba a decir. A mitad camino empiezo a temerme lo que me dirá a mi. Cuando acaba la avenida hago una pequeña rotonda y me quedo con el coche enfrente de la entrada principal.

La puerta de hierro negro esta custodiada por una enorme enredadera que cubre toda la pared. La puerta esta colmada con un capitel blanco bajo el cual se puede leer "cementeri municipal". Como ya se lo que me va a decir espero que hable primero. Con voz baja, hueca de todo sentimiento de amor o odio me pregunta: ¿Sabes cuando abriré estas puertas para ti?. Yo contesto: No lo se. Pero el dia de hoy ni tu ni nadie ya me lo quita.

Saco el movil y hago una foto a la entrada. Con la misma lentitud con la que entre salgo, pero ahora bordeando la pared del cementerio. Pongo la quinta y sigo yendo a 50 km/h. Y es que me encanta conducir a poca velocidad y con marchas largas. Y por mucho tiempo que no me habia sentido tan vivo y contento de estarlo. Gracias al cementerio por recordarmelo.

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