jueves, 6 de septiembre de 2007

Midnight Cowboy (Parte II y última)

Bueno, donde estabamos.... ah si, en que Dios da pan a quien no tiene dientes. Las noches que he pasado sin que ninguna mujer se dignara ni siquiera a mirarme y... ahora que voy acompañado quieren hasta hacer transacciones comerciales conmigo. La ley de la preselección funciona... Lo que pasa es que yo tengo dientes para largo... asi que venga pan, que caiga el maná del cielo que me merezco. Y si no me lo merezco, que mas da. Pero que caiga. Y si no cae pues me subo en la torre de Babel y me lo cojo yo. Que nadie da nada por la cara.

Bueno, no nos desviemos. El precio es mucho mas de lo que me costo y me siento mal, un usurero. Por eso no subo el precio. Este rasgo no es alfa, lo se. Pero es la piedad en el trato con las personas que he aprendido de mi padre. Y eso no es fácil de cambiar. Ni siquiera bueno. Creo que aunque soy alfa, sere un alfa piadoso. Sino, no vale la pena ser alfa.

Bueno, la chica se saca 2 billetes de 20 Euros y uno de 10. Como yo no quiero empezar a buscar cambio y con 10 me va bien se lo dejo por esa cantidad. Luego mi amiga me explica que como estan cayendo 4 gotas, seguramente la chica tendria miedo de que se le quedase la cabeza con el mismo pelo que el que tenia abajo... rizadito, rizadito.

Mi amiga me pide que la acompañe a la maquina de tabaco. Vamos y por segundos no me pilla una tercera amiga bailando el baile del "refriego". Hay que ver con que temple la saludo como si nada mientras mi nueva amiga, gracias al tumulto, esto a un metro. Distancia suficiente para estar salvado. Rapida y cortesmente me despido de mi vieja amiga. Realmente la situación no es tan drámatica porque ellas no saben lo que tu sabes, je, je, pero un simple gesto o mirada es suficiente para dar con todo al traste. Las mujeres ven cosas en los gesto y miradas que no ven los hombres. Y eso es peligrosos.

Bueno ya en la barra nos hacemos otro cubata. Mis amigos se van y yo he venido con ellos, asi que me despido. No sin antes tomar buena nota del telefono.

Caen algunas gotas. Ya en el asiento de atras miro por la ventanilla. Por el paseo veo al espectro de Gardel con su amiga. Ya se van también a casa. Mirada triste. Se ve el despago y la desilusión. No hay enfado ni despecho, pero si desilusion. Y es que... oportunidad que se pierde... tarde se gana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es que... no sabes negociar! :-|